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Comunicándose con su hijo

Todos merecen saber

Es natural querer proteger a su hijo del dolor y la incertidumbre. En algunas familias, un estilo general de conversación abierta llevará a hablar con los hijos sobre la enfermedad tal como se hablaría sobre todo tipo de cambios en la familia. También hay muchas familias en las que los padres no quieren hablar directamente con los niños sobre una enfermedad, pensando: "Lo que ellos no saben no puede hacerles daño".

Cuando el silencio no vale oro

Sin embargo, la experiencia con niños y adultos que han vivido una enfermedad de los padres revela que, a largo plazo, el silencio puede no ser tan protector como algunos padres esperan. Casi todos los niños, incluso los más pequeños, saben que algo está sucediendo—y cuando los padres no se comunican, los niños sienten que están siendo excluidos.

Los cambios en el horario diario, su apariencia física y el clima emocional en el hogar son evidentes para los niños. Si bien es importante tratar de mantener las rutinas habituales de los niños y preservar el tiempo en familia, es más probable que los niños se sientan seguros si comprenden algo sobre la enfermedad y por qué las cosas se sienten diferentes en la casa. Las preocupaciones de un niño acerca de los cambios de los que no se hablan pueden ser más aterradoras y dolorosas que cuando se habla de lo que está sucediendo y tienen la oportunidad de hacer preguntas a medida que surgen. Las investigaciones sobre niños cuyos padres tienen cáncer apoyan esta idea. Los estudios muestran que los niños que reciben información específica sobre la enfermedad y tienen oportunidades para discutirla pueden tener menos ansiedad que los niños que no están tan informados.

La tranquilidad a menudo se puede comunicar de manera no verbal, pero una enfermedad es algo tan complejo y está tan cargado de ansiedad que no hablar de ella solo sirve para que los niños queden a la deriva con  conceptos erróneos y preocupaciones. Incluso en familias y culturas que no dan prioridad a la discusión abierta entre padres e hijos, los niños merecen conocer el lenguaje apropiado para describir la enfermedad, de la misma manera que usted usa el lenguaje apropiado para su edad para describir y enseñarles sobre otras cosas del mundo.